¡Hola!

Bienvenida a mi propio cuento

Capítulo 1: El sueño de la pequeña emprendedora

 

Había una vez, en un país muy muy lejano llamado Japón, vivía una pequeña emprendedora llamada Sandra Alegre, algunos decían que estaba un poco locuela, pero eso, queridos lectores, dejaré que lo descubráis por vosotros mismos.

Sandra tenía un gran sueño: ayudar a otros emprendedores a crear una marca mágica, una marca de auténtico cuento. Y para poder alcanzar ese sueño, Sandra contaba con dos poderosas armas: su pasión por el diseño, y el poder del storytelling y las historias para enamorar.
Y para conseguirlo, ella misma se dio el título de: diseñadora storyteller.

¿Queréis conocer su historia? Pues seguid leyendo…

Soy una amante de la frase

“si no dejas de soñar con ello, no dejes de trabajar en ello”

Capítulo 2: La diseñadora storyteller

 

Ella solita se autoproclamó “diseñadora storyteller” ¿esto qué es lo qué es? os estaréis preguntando. Seguramente sea una palabra que ella misma se ha inventado. No es copywriter, ni tampoco social media manager, según dicen. No. Conforme ella misma proclama: “una diseñadora storyteller es alguien que es capaz de descubrir la historia única de tu negocio, y transmitirla a través de una imagen y una personalidad de marca con los que te identifiques y que sean capaces de enamorar a tus clientes”.

Y así sin más, con su recién estrenado título salió a este complcado mundo del emprendimiento. Tal vez tenía miedo, sí, pero si hay algo que Sandra odiaba más que el miedo, era el remordimiento por no haberlo intentado. Al fin y al cabo, toda gran aventura empieza cuando te atas tus zapatos favoritos y sales a intentarlo ahí fuera.

 

 

Capítulo 3: El pasado de la pequeña emprendedora

 

Parece que ahora Sandra tiene muy claro cuál es su propósito, pero no siempre fue así.

Cuando era sólo una niña con aires de adulta, tuvo que enfrentarse a la temida decisión de ir a la universidad. Y escogió como carrera por la que el resto de adultos la juzgaría: la licenciatura en Administración y Dirección de Empresas.

Pero todos sabemos que los héroes de los cuentos nunca son lo que uno espera. Así que, lejos de centrarse en sus asignaturas de contabilidad, durante la carrera, ella decidió que le gustaba diseñar. Y estudió y se formó por ella misma, porque, al fin y al cabo, la pasión aparece en los momentos menos oportunos, y hay que saber improvisar.

Sin embargo, Sandra tuvo que relegar su recién estrenada pasión, a hobby que le robaba horas de sueño, porque, según le decían una y otra vez: “eso no son más que pájaros en la cabeza, céntrate en lo tuyo”.

No obstante, no fue hasta que salió de la inocencia de la universidad cuando se dio cuenta de la cruda realidad. Ella hizo lo que le decían esperando hacer feliz a los demás, pero ahí fuera a nadie le importaba quien era Sandra Alegre o si su pasión era diseñar o coleccionar libretas bonitas. Lo único que importaba era conseguir cuanto antes un trabajo “de lo suyo”, o ahí estaban en su cogote esas miradas de desaprobación por no hacer lo que tocaba.

Pero después de entrar en uno de esos trabajos normales “de lo suyo”, Sandra abrió los ojos. Pues os cuento un secreto: lo normal, simplemente no va con Sandra. Ella se negaba a que trabajar NO fuera sinónimo de hacer lo que uno ama, de que su misión en la vida fuera esperar a final de mes para cobrar, poder hipotecarse y con suerte poder “vivir” cuando se jubilara. Ella estaba convencida de que quería emprender y retomar el control de su propia vida, aunque eso implicara no hacer lo que todos esperaban.

Pero ojo, su meta no era ser el próximo Amancio Ortega, ella simplemente quería ser feliz, en su casita, con sus perros y sus muebles de Ikea, haciendo cada día lo que más le gustaba: ayudar a otros emprendedores a ser auténticos sin miedo y comunicar su historia única y su potencial al mundo entero.

En un alarde de locura tan propio de ella, se mudó a Japón por amor, y fue allí donde decidió que abriría un precioso negocio combinando sus dos pasiones: el marketing, y el diseño gráfico, creando un estudio de branding diferente a los demás, una casa virtual donde Sandra simplemente podía ser Sandra Alegre, y nadie más.

¿Por qué cuentos? ¿Por qué hablar en 3a persona? ¿Dónde te has sacado la primera foto?

Espera espera, vamos por partes que si no me lío con tantas preguntas :P

¿Por qué cuentos?
Pues, ¿sabes? desde niña siempre me han encantado los cuentos, siempre estaba pidiendo a alguien que me leyera alguno, o era yo misma la que tenía uno en la mano. Los cuentos consiguen sumergirte en un mundo mágico, lleno de personajes sorprendentes y, lo mejor, es que cada vez que lees uno en uno, no puedes evitar acordarte de tu niñez.

Cuando me planteé abrir un estudio de branding, sabía que quería hacer algo diferente. El marketing me enseñó que contar historias es fundamental para conectar y crear emociones, y me di cuenta que las pequeñas empresas, justamente son las que tienen las historias más únicas y bonitas que contar, auténticas historias de cuento. El problema es que muchos negocios se niegan a creer que su historia es suficientemente especial, y se esconden tras una barrera de profesionalidad y estrategias de venta varias, y, al final terminan teniendo un negocio con el que no se sienten identificados. ¿Verdad?

Pues yo estoy decidida a hacer que muestres tu increíble historia al mundo, quiero crear una marca que refleje la esencia única de tu negocio y enamore y emocione a partes iguales.

¿Por qué hablar en 3a persona?
La verdad es que siempre había soñado con tener mi propio cuento. Y bueno, ya que me he puesto, que más que hacerlo como dios manda, siendo el héroe de la historia, con narrador de voz sexy incluído.

¿Dónde te has sacado la primera foto?
¡Aaahh!, esta es la pregunta que estaba esperando que me hicieras. Puesssss esa foto me la he tomado nada más y nada menos que en el parque de Disney de Tokyo. Aún no he descubierto un lugar más mágico que ese en el planeta. Además, tenía un propósito secreto: quería enseñarte mi preciosa mochila de oso.

Cuentos bonitos que me han escrito

La mejor palabra que describe a Sandra es sin duda su apellido, la experiencia con ella ha sido estupenda, es una chica comprometida, detallista y resolutiva. Sabe de lo que habla, ayudando de forma casi instantánea ofreciendo foco y claridad en tu proyecto.

Norexabet Gomes

Team Wayca

Conocí a Sandra en un evento donde ella fue ponente, y hablaba de como encontrar al cliente perfecto para cada negocio. A partir de ese día he seguido con atención su evolución profesional y hoy puedo decir sin miedo a equivocarme, que Sandra es una profesional altamente capacitada para ayudar a otras personas a lograr sus objetivos. Si necesitas obtener claridad en tu proyecto y aprender cómo enfocarlo de manera correcta, entonces Sandra es la persona perfecta para ti.
Arianna León

Arkitura XS

Antes de hablar con Sandra, me sentía muy bloqueada y perdida… no sabía cómo encontrar el camino para especializarme, tenías muchas ideas… tanto propias como propuestas por terceros, pero no conseguía encontrar ninguna que me convenciera del todo.
 
Sandra me ha ayudado mucho porque gracias a ella he conseguido encontrar un nicho de mercado para mi negocio que me hace sentir segura y emocionada porque mezcla profesión y pasión.
 
Ahora siento que puedo seguir trabajando en la estrategia de mi proyecto con una base sólida de la que estoy convencida gracias al trabajo de introspección que hemos realizado juntas, las respuestas estaban en mi pero no había sabido llegar a ellas. Sin duda recomiendo a Sandra si lo que buscas es claridad en un elemento base tan importante en tu proyecto como es saber a quién te quieres dirigir, ya que tu mensaje y tu oferta depende de él.
Mireia R Martínez

Mireia R Martínez

Cosas que quiero que sepas de mí (para que luego no te lleves el susto)

1 Mi cumpleaños es el 31 de Julio.

2 Me encantan los animales, y por suerte yo les encanto a ellos también.

3 Cocino una pasta de rechupete, mi padre dice que soy la mejor cocinera de pasta del mundo.

4 El 80% del tiempo estoy oyendo música, bueno, tal vez el 90%.

5 Me encanta cantar, pero eso no significa que lo haga bien.

6 Nunca he visto Mary Poppins.

7 Me encanta viajar, y he tenido el placer de vivir en España, Alemania y Japón.

8 Creo que mi sentido del ridículo está estropeado.

9  Estoy convencidísima de que todo el mundo tiene algo único que aportar al mundo.

Qué me dices, ¿te animas a crear una marca de cuento conmigo?

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